– ¡Quihubo mi Clau!, hace rato no te veía
– Yo el otro día te vi en Liverpulgas, pero no te hablé porque estabas en el departamento de ropa interior y eso es muy personal, no quise incomodarte
– No creo que pudieras incomodarme más que los calzones que traía, ya se me caían y casi caminaba como María Victoria
– Ah jijo, no mi Lupis, eso sí es crisis
– N’mbre olvídate, fue por culpa del méndigo aironazo, se llevó los del tendedero y me dejó puro relingo
– Pues ni cómo compadecerte, yo le apliqué el «calzonometro» a mi closet y salía «guango», «más pior», «pa tirarlo» ¿Seguirán las ofertas?
– Checa en internet y habla más bajito, luego no faltan los criticones
– Qué larga está la fila no?
Aah raza!
La frase “vientos huracanados” se usa para decir que algo nos parece bien o marcha sobre ruedas, pero no es que nos guste tal fenómeno climático, un “méndigo aigronazo”, como decía Gonzalo Vega en la obra “La Señora Presidenta”, nos puede fastidiar el día y hasta los planes de vacaciones, porque casualmente, – y no se de dónde viene la casualidad – si “los días santos” son fechas movibles; siempre hace un aire espantoso justo cuando estamos en pleno asueto. Es tan chocante. Me viene a piso uno de los 10 libros que incluye la saga del Teniente Mario Conde, del escritor cubano Leonardo Padura, es precisamente “Aires de Cuaresma”, una trama convulsa, incómoda, tal cual los ventarrones de la temporada.
En los infernales días de la primavera cubana en que llegan los vientos calientes del sur, coincidiendo con la Cuaresma, al teniente Mario Conde, que acaba de conocer a Karina, una mujer bella y deslumbrante, aficionada al jazz y al sax; le encargan una delicada investigación. Una joven profesora de química del mismo preuniversitario donde años atrás estudió Conde, ha aparecido asesinada en su apartamento, en el que aparecen además restos de marihuana. Así, al investigar la vida de la profesora, de impoluto expediente académico y político, el Teniente Conde entra en un mundo en descomposición, donde el arribismo, el tráfico de influencias, el consumo de drogas y el fraude revelan el lado oscuro de la sociedad cubana contemporánea.
Paralelamente, el policía, enamorado, vive días de gloria sin imaginar el demoledor desenlace de esa historia de amor. La investigación del asesinato lo lleva a adentrarse en el lado oscuro de la Cuba actual, en aquel 1994 que Padura escribió la obra.
La saga de teniente Mario Conde de Leonardo Padura es una serie de novela negra que explora la realidad de Cuba en los años de la represión castrista, – que no ha terminado, continúa bajo otros apellidos – La serie incluye 10 libros publicados entre 1991 y 2022, donde el teniente Mario Conde, un escéptico y desengañado detective, investiga diversos misterios en la sociedad cubana. La saga ha sido reconocida por su profundo amor por su país y su capacidad para reflejar la realidad de Cuba en sus personajes y narrativas.
Si no les pega jalón un título tan “sacro”, pueden irse al otro extremo con “Herejes”, o bien, “La neblina de ayer”, que al igual que “Personas Decentes” también son parte de esta decena de textos cuyo personaje central es el Teniente Mario Conde; a excepción del tercer título sugerido, todos son temas de actualidad. Ya de plano para leer algo muy de hoy, está “El hombre que amaba los perros”. Todos buena opción para pasar unos días de descanso en la tranquilidad de casa, por aquello de que los vientos a veces juegan en contra.
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