Hace algunos años, en los medios de comunicación se expresaron voces soprendidas de que la Rotonda de los Chihuahuenses Ilustres se usaba, y tal vez todavía, como «cuarto de tiliches» y no como monumento, eso es casi desde siempre, además no ha sido Rotonda de los Chihuahuenses Ilustres nunca, no del todo, ya que le mezclaron a unos que no son chihuahuenses. Si revisamos los nombres, hay algunos sureños que por no haberse muerto luego de que los balacearon, ya les dieron lugar, cuando sí hay chihuahuenses qué ocupen un sitio ahí.
Esto me viene a piso porque recién el pasado 8 de abril, se conmemoró el 40 aniversario luctuoso de Don José Fuentes Mares, su memoria ha andado de Herodes a Pilatos, no le definían un pedazo de tierra dónde honrarlo a excepción de su tumba, le “pichicateaban” hasta un mugre parquecito. Fue escritor, historiador, filósofo e historiógrafo, nació y murió en la ciudad de Chihuahua, se especializó en la historia mexicana del siglo XIX con especial dedicación a Benito Juárez y a la relación México-Estados Unidos.
Su obra principal es la novela “Y México se refugió en el desierto”, donde alude al tema del Gobierno de Benito Juárez durante la Segunda Intervención Francesa en México y su resistencia contra el Imperio. Su trabajo es vasto y de múltiples temas que analiza en detalle. Hombre de ideas arraigadas derivadas del estudio metódico, de la reflexión constante. Sus convicciones, fuertes y enérgicas, surgen y se nutren de la inteligencia, ejercitada en su labor, de indagar la historia de la patria. Hombre apasionado, pero no de pasiones; hombre que apasiona.
Un rasgo peculiar de su temperamento que no podía pasar desapercibido, lo es su fino y grande sentido del humor, el que campea a lo largo de todas sus obras. Irónico y mordaz, gozando plenamente al estar sumergido en los vericuetos de la historia, a sus sesudas deducciones agregaba comentarios para dejar constancia de su «protesta contra la mexicanísima costumbre de tomarnos tan en serio». Seguro es que Fuentes Mares, se divirtió enormemente escribiendo, eso es fregonométrico.
«No desconozco cuánto me plugo ganar millones de pesos con mis libros, pero también los habría escrito de no haber conseguido, con ellos, ni para una casa de interés social. Si algún mérito me arrogo, es no haber confundido nunca las causas y los efectos, los instrumentos y los fines”.
Se dice que tenía algunas discusiones por diferir en puntos de vista, opiniones, expresiones, propósitos, con Francisco R. Almada, – considerado padre de la historiografía chihuahuense – en lo que se refería a el desierto, la historia criolla y las élites. En la década de 1950, Almada sostuvo una fuerte polémica con Fuentes Mares en torno a las figuras de Luis Terrazas y Benito Juárez.
Fue nombrado rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua (UACh) en 1958 y dimitió al año siguiente. Su renuncia se produjo tras un periodo de fuerte polarización política y presiones derivadas de sus trabajos intelectuales sobre Benito Juárez, que incomodaron a grupos de poder locales, enfrentó una intensa lucha ideológica y polémica con políticos y académicos, derivada de sus posturas críticas.
Fuentes Mares fue una figura clave en la cultura, periodista y fundador de medios, además de académico en la UACh, la defensa y demanda de su renuncia polarizaron a la sociedad de Chihuahua durante cerca de medio año. Actualmente, una transitada vialidad lleva su nombre, a ésta cambiaron su estatua pero al poco tiempo la reubicaron frente a Telmex en el Parque Lerdo; y una estación del sistema de transporte “Bowi” lleva su nombre, ¡Qué gran deferencia caray! Pero otorgarle un lugar en la Rotonda de los Chihuahuenses Ilustres, no se ha dado, al tiempo quizá.
Honramos su memoria y reconocemos su legado, todo lo que dejó y de él se habla, tiene un rostro… ¡Es Chihuas raza!
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