Pemex ocultó durante días una fuga en un ducto marino en la zona de Cantarell, en el Golfo de México, cuyo derrame inició desde principios de febrero, según reconocieron autoridades tras semanas de versiones contradictorias.
El caso no solo confirma el incidente, sino que expone fallas graves en la respuesta operativa y en el manejo de la información por parte de la empresa productiva del Estado.
🔴 Qué pasó
De acuerdo con la información revelada, la fuga ocurrió en el ducto marino Old AK-C, que conecta plataformas en Cantarell con Dos Bocas.
Aunque el derrame fue detectado desde el 6 de febrero, personal de Pemex no cerró el flujo del ducto de inmediato, lo que permitió que el hidrocarburo continuara extendiéndose.
La válvula principal fue cerrada hasta el 14 de febrero, es decir, ocho días después de detectada la fuga, y la reparación se completó hasta el 18 de febrero.
⚠️ Irregularidades y ocultamiento
Las autoridades señalaron que funcionarios de Pemex conocían la fuga desde los primeros días, pero:
- No informaron oportunamente a los altos mandos
- Intentaron reparar el ducto sin reportar el incidente
- Negaron inicialmente la existencia de la fuga
- Ocultaron agua contaminada recuperada en barreras de contención
Estas acciones derivaron en señalamientos directos sobre posibles responsabilidades internas.
📉 Consecuencias
Tras la revelación de los hechos:
- Tres altos funcionarios de Pemex fueron cesados
- Se presentaron denuncias ante la Fiscalía General de la República
- Se inició una investigación interna sobre el manejo del incidente
🌊 Impacto ambiental y contexto
El derrame provocó la presencia de hidrocarburos en el Golfo de México, con afectaciones que alcanzaron zonas costeras.
Inicialmente, autoridades federales habían atribuido el fenómeno a factores externos, como descargas ilegales de buques o emanaciones naturales, pero posteriormente se confirmó que el origen fue la fuga en el ducto.
Este cambio de versión refuerza las dudas sobre la transparencia en la comunicación oficial.
🧠 Lectura clave
Más allá del derrame, el punto crítico es el manejo del incidente:
la fuga no solo ocurrió, sino que fue contenida tarde y comunicada de forma incorrecta.
El caso vuelve a colocar a Pemex en el centro del debate sobre seguridad operativa, rendición de cuentas y transparencia en situaciones de riesgo.
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