En la fila del Oxxo
– ¡Quihubo! ¿Qué haciendo tan noche?
– Ya te la sabes, los vicios no tienen horarios, me urge comprar cigarros
– Ah creí que venías regresando de vacaciones, pues sí te que te paga malilla
– Sí, el domingo apenas dieron las 12 de la noche y salí a gorro, estaba esperando que terminara la cuaresma, para dar por terminada la manda
– No pues qué apegado y respetuoso a tus creencias
– Sí, bendito sea Dios que hay oxxos 24 horas
Aah raza!
Pues “se acabó el veinte” y para muchos, las vacaciones, el periodo de asueto escolar y para otros, es momento de volver a lo mundanal, el que prometió como “penitencia” no fumar, se lanzará raudo y veloz por una cajetilla, quien ofreció no tomar, a por las caguamas, “gracias a Dios” el Oxxo comprende que las ventas bajarán por el fervor religioso, pero esperará paciente a que los clientes regresen, ya con el alma serena.
La que anunció el no uso de redes sociales, a checar la chismología actual, alimentar el gusanito del morbo y pasar de opinóloga a insultóloga en cuestión de segundos, total, ya vendrán de nuevo “los días santos” el próximo año y pondremos “pause” a ciertas malas costumbres, y nuestro pecho recibirá los correspondientes golpes, correremos tras el carrito del pan ranchero en lugar de ir a la iglesia por el pan bendito y así, el caso es, que no se nos canse la fe y que no olvidemos la frase del inicio de esto: “Polvo eres y al polvo has de volver”.
Con esta nada profunda ni novedosa reflexión, me viene a piso “San Gabriel, Tierra Adentro”, Micronovela de la fe cansada, de mi querido amigo Gabriel Ramos; un compendio de 25 microcuentos, que a mi ver, no los lees, los sientes como “platicados” por un cronista muy fortuito, pero también muy poético en su expresar, todo tan vívido, tan lleno de todo lo que dice, que puedes sentir el picor del polvo en la garganta y hasta el sudor por el candente sol y fastidio por el clima.
La obra misma se presenta como una novela corta, pero también un libro de cuentos autónomos, cuyas alucinantes imágenes nos conducen a pensar en la soledad, en esa que en las provincias mexicanas hemos leído en libros de cuentos y visto en películas en las que el polvo, empujado por el viento, lo borra todo, lo convierte en una bola de ensueños en los que el espectador es también parte de una alucinación.
“Estamos en un pueblo, en San Gabriel, como en esa Comala de Pedro Páramo y El llano en llamas, como aquella Santa María de Onetti, tan distinta de las dos primeras pero que contienen la misma desolación en la que se mueven los personajes. O en el Macondo de las tantas anécdotas de García Márquez. Nuestra cultura, la de los pueblos de América Latina, pese a ser bullangueros, sobre todo los del norte caribeño, suelen ser también personajes que hacen de la soledad un canto a sus existencias. En San Gabriel los actantes se mueven como sombras, habitados por ese polvo interior que luego los convertirá en fantasmas, en pensamientos, diálogos y silencios que combinan con el paisaje. Se trata entonces de un pueblo donde todos se conocen, donde todos esconden o muestran sus misterios como si se tratara de un acuerdo colectivo”.
Y Bueno, a partir del próximo lunes, a la rutina, a comentar que necesitamos vacaciones para descansar de las vacaciones, porque “se nos cansó el caballo” de andar para arriba y para abajo, pero estamos de pie, porque gracias a Dios, aún no se nos cansa la fe.
Dejo acá el enlace de San Gabriel, Tierra Adentro.
Editorial Eos Villa.- Descarga gratuita.
Únete al canal de Panorama Hoy y entérate antes que los demás de lo que está pasando en la ciudad.
Seguir el canal