El estado de Chihuahua atraviesa una de las crisis hídricas más severas de los últimos años. La prolongada sequía que ha afectado al estado ha reducido drásticamente el nivel de almacenamiento de agua en las principales presas, generando una alerta tanto para el abastecimiento doméstico como para las actividades agrícolas y ganaderas que dependen del recurso.
Niveles de almacenamiento preocupantes
Según el más reciente informe de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), al mes de mayo de 2025, los niveles de agua en las principales presas de la entidad se encuentran muy por debajo de su capacidad:
- Presa Las Lajas: apenas alcanza los 6.054 hectómetros cúbicos, lo que representa solo el 7.3% de su capacidad máxima ordinaria (NAMO).
- Presa El Tintero: registra un almacenamiento de 11.881 hm³, aunque aún no se ha publicado el porcentaje exacto que representa respecto a su NAMO.
- Presa La Boquilla (una de las más importantes del estado): reportaba en abril un nivel de almacenamiento del 15.25%.
- Presa Las Vírgenes: se encuentra en el 11.64%, una cifra alarmante que podría comprometer los ciclos agrícolas en la región centro-sur.
Estas cifras reflejan no solo el impacto de la falta de lluvias, sino también la creciente demanda de agua en sectores clave como la agricultura, la ganadería y el uso urbano.
Esperanza en los pronósticos de lluvia
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se espera que en las próximas semanas las lluvias en Chihuahua se presenten por encima del promedio, lo que podría significar un alivio parcial para las presas y el campo chihuahuense.
Sin embargo, especialistas advierten que, aunque las precipitaciones fueran abundantes, la recuperación de los niveles normales de las presas no será inmediata. Se requerirán varios meses e incluso años de condiciones favorables para alcanzar niveles sostenibles que garanticen la seguridad hídrica del estado.
Llamado a la responsabilidad y al ahorro
Ante esta situación, las autoridades estatales han reiterado el llamado a la población para mantener y reforzar las medidas de uso responsable del agua. Esto incluye evitar desperdicios, reparar fugas, utilizar dispositivos de ahorro en hogares y comercios, y fortalecer prácticas sostenibles en el sector agrícola.
Asimismo, se exhorta a los municipios a intensificar sus campañas de concientización y aplicar estrategias que aseguren la disponibilidad del recurso en zonas vulnerables.
La crisis del agua en Chihuahua es un reto que exige colaboración entre gobierno, ciudadanos, productores y empresas. El futuro hídrico del estado depende de decisiones responsables y del compromiso colectivo para cuidar uno de los recursos más valiosos que tenemos.
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