En la fila del Oxxo Por Claudia Tellaeche
-¡Quihubo mi Profe! Ah caray, échese un bigotazo
– Sí, es que mañana es día mundial del libro y me voy a caracterizar de don quijote
– Ah pues sí, don quijote fue muy importante, escribió su librote
– No mi Johny, el librote como tú dices, lo escribió Miguel de Cervantes Saavedra
– Aah pariente del dueño del teatro chiquito que está junto al de los héroes
– Noo mi Johny, andas muy perdido, el del teatro es Fernando Saavedra y el recinto solo lleva su nombre, no era el dueño
– Bueno, entonces ¿se festejan los libros por ser cumpleaños del que escribió la historia de don quijote?
– No mi Johny, es por su aniversario luctuoso, es decir, la fecha en que falleció, además también por el deceso de otros dos grandes escritores, el de Romeo y Julieta y otro que le dicen El Inca
– N’mbre mi profe, usted es el culturito boy del barrio
– Casi, casi mi Johny
Aah raza!
El 23 de abril es la fecha elegida internacionalmente para conmemorar el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, proclamado por la UNESCO en 1995 como un tributo global a la lectura, los autores y el poder transformador de los libros. Esta fecha coincide simbólicamente con la muerte de grandes escritores como Miguel de Cervantes, William Shakespeare y el Inca Garcilaso de la Vega.
No solo la fecha alusiva es motivo de celebración, también me parece lo es el que sigamos leyendo, que la Literatura siga dando productos para ser consumidos por lectores y personas que sigan en la brega porque las librerías continúen siendo parte de nuestra vida, sobre todo las físicas, las que nos da la oportunidad de adquirir textos impresos.
Me viene a piso la película “The Bookshop”, cinta basada en la obra de la escritora inglesa Penélope Fitzgerald y dirigida por la cineasta española Isabel Coixet; en la trama ambientada en 1959, la protagonista, Florence Green ha llegado a Hardborough, una tranquila ciudad de la costa inglesa de los años 50, decidida a cumplir el sueño que ella y su marido concibieron cuando se conocieron: abrir una librería en un lugar alejado de las revoluciones sociales que tenían lugar en los lejanos grandes centros urbanos. Sus ilusiones tropezarán con las resistencias de Violet Gamart, una gran dama que domina la vida de sus conciudadanos desde su pedestal.
Con muchas trabas, pero lo logra, alquila una casona a punto de caer, la remoza o medio pone en pie para entrar en ella sin riesgo y, comienza a surtir los estantes, llegaban las cajas en una especie de ferry y con gran entusiasmo eran puestos en exhibición por la entusiasta Florence, luego hubo de buscar ayudante, mil peripecias pero seguía viviendo su sueño, persiguiendo su meta, aunque fuera a trancas y barrancas. La carta negra cayó sobre la mesa cuando al inventario se incorporó “Lolita”, la obra del ruso Vladimir Nabokov, que, por cierto, hoy es su cumpleaños (22 de abril de 1899), aparecida en 1955.
Inconcebible que el manto de la inmoralidad cubriera a esa tierra de gente decente, boicot tras boicot llevaron a la viuda a perder paciencia y ánimo, luego vino la autoridad educativa a la que le competía la formación de los niños como futuros ciudadanos de bien, a cerrar la partida, como si tuvieran los cuatro ases de la intachabilidad; acorralada y por la desazón, jugó su última carta, querían dejarla en la calle, ah pues eso les dejó, la calle, simple y llana, la calle y nada más.
Busquen la película, lean libros y relean los que algo les movió, muchas veces al retomar una historia escrita, en tiempos diferentes, se ve con óptica diferente y además, ampliamos nuestro vocabulario, porque cómo dijo Don Severito: “Enlíbrate muchacho, pa que cuando digas lo que digas, lo digas bien”.
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